Cada perfil se moviliza en un ámbito preciso de sus operaciones de seguridad, con un nivel propio de responsabilidad y autonomía.
La cadena de supervisión se organiza en tres niveles, cada uno con un rol distinto en el tratamiento de las alertas.
Recepción y primer filtrado de alertas, eliminación de los falsos positivos evidentes, escalado de los casos inciertos al N2.
Análisis en profundidad de las alertas escaladas, correlación entre fuentes, decisión de calificación como incidente y escalado al N3 si es necesario.
Búsqueda proactiva de amenazas no detectadas por las reglas existentes, ajuste de las reglas de detección, tratamiento de los incidentes más complejos.
Diseñan y mantienen el dispositivo de detección en el día a día.
Evalúan la postura de seguridad organizativa y técnica de un ámbito determinado.
Ejecutan pruebas de intrusión para identificar vulnerabilidades explotables.
Acompañan la estructuración de la gobernanza de seguridad y la adecuación al cumplimiento normativo.
Protegen los entornos cloud públicos e híbridos de extremo a extremo.